Empresas que saben lo que pasa dentro de ellas y lo resuelven solas.
Donde las personas fijan el rumbo en lugar de la operación.
Lo vimos de cerca: un equipo saturado, no por un trabajo difícil, sino por perseguirlo.
Ese trabajo ocurre lejos de un escritorio, como el de tres de cada cuatro personas que trabajan en el mundo. La oficina tiene una herramienta para cada cosa. Al técnico que llega a una instalación le queda su celular y un grupo de WhatsApp, lo que sobró de la oficina.
Cuando la empresa no se entera sola de lo que pasa, alguien se entera por ella. Con el celular en la mano, se pasa el día tras el técnico, tras el repartidor, tras el área de al lado, tras la autorización que no llega. Muchas veces es quien más criterio tiene, porque sabe quién contesta y a quién llamar cuando no contesta. Creemos que ese criterio es de lo más valioso que tiene una empresa. Hoy se le va en confirmar que algo ya pasó.
Queremos reinventar la operación que no ocurre detrás de un escritorio.
Imaginamos una operación de miles de personas donde lo previsible se resuelve solo y cada excepción llega a alguien que decide. Nadie pregunta por el camión que no salió, porque quien puede resolverlo ya sabe qué pasó y qué se intentó. Y el técnico que llega a una instalación ya no se queda con lo que sobró.
Apostamos a que en la próxima década agentes de IA y robots harán también ese trabajo, al lado de las personas y en el mismo turno. Con tantas manos distintas, lo escaso será el criterio para decidir qué le toca a cada quien.
- 1El agente asigna.
- 2Tu equipo decide la excepción.
- 3El agente confirma quién va y cuándo.
- 4El agente da seguimiento en tiempo real.
- 5El agente valida que el trabajo se hizo.
Lo estamos construyendo dentro de operaciones reales, un proceso a la vez y junto al equipo que conoce cada una. Cuando lo logremos, pasar el día preguntando si algo ya pasó se sentirá como una costumbre de otra época.
20 minutos, sin presentación de ventas. Si tu proceso no encaja, te lo decimos en la llamada.